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Sierra Leona

Por Pablo Castoldi

Este viaje empezó en la Navidad de 1999, cuando tomé un tren de Milán a Barcelona, solo y sin plata, y al amanecer subió mi amigo que ahora vive en Freetown y terminamos viviendo juntos cuatro meses en un squat en Lyon. Él me enseñó a prescindir del dinero y me hizo enamorar de África. Estadounidense de Philadelphia, nunca se creyó el sueño americano y, viviendo en Francia desde muy joven, siempre había estado relacionado con organizaciones culturales de intercambio. Desde hace tres años, mediante una asociación católica alemana que opera en catástrofes humanitarias, dirige un centro de ayuda por la epidemia de ébola en la zona de Sierra Leona y Liberia.





Sierra Leona es un país de África del Oeste, justo encima del Ecuador, con playas soñadas y sierras con rocas gigantes que empresas chinas se llevan enteras por la única red ferroviaria que existe y que ellos construyeron sólo para explotación minera. La vegetación que se desarrolla en la altura llega hasta el mar, lo que da una variedad de plantas y árboles que nunca había visto. No por nada era el destino favorito de suecos, daneses y noruegos, hasta que estalló la guerra civil que duró 12 años y que recién acabó en 2002. Desde entonces, no hubo muchos adelantos: la población es muy pobre, la educación es escasísima y las mezquitas afloran en cada esquina. Mi amigo se convirtió al islam por el amor de su vida y algunas veces lo acompañé a orar en un ranchito sobre una avenida donde nunca hubiese pensado que pasaba todo lo que pasa.





Susan y Christopher

Christopher y Susan se casaron en febrero de este año. Ya me habían invitado a ir desde antes, pero hace sólo unos meses sacaron la cláusula en aeropuertos de no viajar a esos lugares por la epidemia. Ya sin negativas, me fui a visitarlos en agosto hasta octubre. Los primeros días tenían miedo de que saliera a la calle. No hay gente blanca en ningún lado, desde el 92 por la guerra y los problemas que siguieron casi no hay turismo. De a poco fui saliendo, cada vez más lejos de la casa, hasta que conocí unos rastas en la calle que me presentaron en un bar fumadero a políticos, vendedores, artistas, y conocí por ellos a mi amado Mohamed Kande, un boxeador, soldado, héroe nacional de la guerra civil y líder del equipo de Kabbadi, ese deporte hindú,que los ingleses llevaron a sus colonias y que convirtió al equipo de Sierra Leone en el único en que son todos dioses afros. 

El sexo en general es tabú, el tema gay es silencio instantáneo. A la marihuana le dicen “jamba” y está en todos los ámbitos de la ciudad. ¡Es increíble la calidad y la cantidad! Policías, trabajadores, ricos y pobres, todos fuman y tienen. Puede ser que esa sea una de las claves de por qué nadie se queja de nada.





No hay transporte público: te movés en motos manejadas por chicos de desde 14 años o en vans a las que les quitaron los asientos y entrás de a 30 personas. Se enorgullecen de que no hay un solo semáforo en toda la ciudad. Hay una red de tres o cuatro rutas importantes y sus enlaces, que entre medio crean barriadas sin ninguna planificación. Hay senderos, pero se puede andar por cualquier lado. La noción de privacidad es completamente diferente. Los accidentes con muertes son algo muy común. 





Al principio estaba aterrorizado con la vertiginosidad de cada viaje, pero después de ver varios velorios se me pasó. Todos vestidos de blanco, forman caravanas detrás del ataúd en un auto o carro al que siguen desde unos simples tambores hasta una gran banda de músicos, y van sumando amigos hasta llegar alrededor del cementerio, donde siempre hay fiesta. No hay casi luz: muchos barrios y lugares no tienen, y otros tienen, pero se va y viene a los tres días. Mi MacBook estalló en la primera semana con un subidón.





La arquitectura es extraordinaria: los ingleses dejaron el principal legado que todavía tiene ejemplares que resistieron a las guerras y el clima por toda la ciudad. Tal es así el caso de Hill Station, un barrio de ingleses aristocráticos de 1920 que en esa época hicieron sus casas en altura: son de madera, pero con estructura metálica a prueba de inundaciones e incendios por las sequías de la estación seca. De ahí viene la variedad e innovación de lo que llamaron arquitectura Krio, o la versión de las casas inglesas hechas por africanos. Son una belleza, pero mucha gente vive en casas de palos y chapas de tecnología autóctona.





Desde nuestro punto de vista, puede parecer todo un desastre, pero cuando vas caminando de noche en la oscuridad total, descubriendo siluetas de cuerpos que brillan con el agua y la luna o algún led, bañándose desnudos en las veredas de los barrios, sin ningún parlante sonando, salvo plegarias cantadas y risas, te empezás a preguntar lo que ya sabemos del capitalismo, etcétera... Acá a las preguntas se las traga la noche, y la noche siguiente, y así 12 horas de día y 12 de oscuridad en unas pocas semanas te cambian la percepción de lo cotidiano y la moral se vuelve opcional porque ¡de veras no se ve nada! 

La familia de la mujer de mi amigo es musulmana. Cuando empezamos a hablarnos por Facebook antes de viajar me decían “es la primera vez que voy a ver un gay” y me hacía mucha gracia, pero cuando llegué mi dormitorio tenía una cama doble para compartir con su hermano de 12 años… después pensé que quizás era así por la noche sin luz, o no sé, pero esa confianza fue el antídoto para todos los “puto” que me lastimaron en la vida. 





Es un país con la gente más hermosa y buena onda posible, con esa jamba, con la naturaleza más rica que pude conocer, literalmente oro y diamantes que brotan de cada arroyo. No me extraña que sean la fruta prohibida del sistema, que solo ahí haya esas pestes impalpables… a ver si alguien les abre los ojos. Si pueden, vayan.



 
 
 
   
     
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El álbum muestra una esencia de rock en vivo atigrado por la estética del pop de los 60. Con aires jazz en la batería y tango en letra y melodía. El 27 de julio a las 22hs. en Xirgu Espacio Untref, Chacabuco 875, CABA.


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En Tito y Rano van al Espacio -Tito Losavio y Rano Sarbach- se puede escuchar muy buena música, una conversación totalmente delirante y absurda, y también puede haber interesante información musical. Suelen pasar jóvenes artistas emergentes que muestran su música en vivo. Al ser domingo a la noche el estudio se llena de amigos que pasan de visita lo que da al programa un clima distendido.  Domingos de 19 a 21hs. por FM Nacional Rock 93.7.


Varios / Bauhaus. Taller: Crear con luz. La clase de fotografía experimental de László Moholy-Nagy


Taller: Crear con luz. La clase de fotografía experimental de László Moholy-Nagy en la Bauhaus.
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