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Max Gómez Canle: 20 años de producción artística volver
 



Max Gómez Canle: 20 años de producción artística

De Pampas -unas pequeñas aguatintas que evocan la metafísica de la llanura- a las obras que incorporan la cultura digital con personajes pixelados, pasando por sus famosas torres que, de manera recurrente, marcan sus más variados escenarios. Desde la pintura, Max Gómez Canle investiga la historia del arte y se despliega en diversas experimentaciones materiales. Un referente de la pintura contemporánea argentina que expone en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires hasta el 11 de agostoEl salón de los caprichos se llama esta primera exposición antológica del artista argentino en un museo. Charlamos con Max para conocer la trastienda de esta muestra que reúne veinte años de producción (1999-2019). Con la curaduría de Carla Barbero, de diversas series a trabajos inéditos.

Por Alfredo Visciglio

 

¿De dónde viene el título El salón de los caprichos?

Lo que yo quería era poder presentar una selección antológica de mi obra, pensar en un gran salón y no en una muestra sub dividida, una muestra al estilo de la época de los 50. Entonces es un gran salón de pintura con objetos, algunos más viejos, otros más nuevos, pero que no están ordenados cronológicamente, para poder recorrer la muestra sin una especie de inducción. 

Por otro lado, en el título también tenemos “los caprichos”, que responde a dos cosas. A un género de la pintura que se dio mayormente en Italia, con los primeros paisajes que se hicieron sin una referencia a un lugar específico. Estos "caprichis" que empezaron en 1700 muchas veces incluían ruinas. A lugares reales o no, el artista los imagina en ruinas, es como agregar el tiempo, como pensar en el futuro en la pintura, algo que tiene que ver mucho con lo que yo hago. Y, por otro lado, el capricho también para mi es uno de los últimos bastiones de soberanía, donde uno puede pensarse y pensar a su obra por fuera de la norma. El capricho llevado adelante con seriedad y constancia es esa posibilidad de cambio por fuera de lo que viene dado.

Contanos, ¿cómo está armado el gran salón?
Pensé este espacio como una gran nave, tiene diseñadas las molduras, el color es específico, todas las tarimas para las distintas obras también tienen un diseño especial. El banco que actúa como tarima del gran telón es el que organiza el espacio. La estructura es muy simple: una especie de horizonte en las paredes compuesto por mis pinturas, que son ventanitas en las que uno entra. Y después hay otra ventana, y uno va llegando hacia un lugar muy interno de la imagen. Es un paisaje muy grande, que lo pensé como un fondo posible de todas mis obras, que para mí es una especie de compendio del paisaje americano al que yo llamo “Capricho Sud Americano”. No tiene un sentido cronológico, lo que constata que toda esta obra que vengo desarrollando hace veinte años es un gran sistema que va cambiando con cada obra que se agrega. Entonces se puede considerar todo una gran obra, pero para que eso suceda hacía falta este especie de remolino perimetral.

 

¿Cuál es el valor de la historia del arte? ¿Por qué volvés a ella en tus trabajos?

Para mi hay una espacie de año 0 al que llego después de haber probado un montón de obras en distintos medios. Eso es alrededor del 99/2000, que empiezo a trabajar de la manera que sigo trabajando hoy y que tiene que ver con ir a hacia el pasado, a la historia del arte, considerando la historia del arte de la pintura como una especie de gran pileta enciclopédica donde conviven todas esas imágenes, que creo que se fueron generando porque la humanidad casi en términos de supervivencia las fue necesitando. Como hoy seguimos necesitando eso, mi manera de encontrar las imágenes para hoy es ir al pasado y encontrar en esa especie de pileta nuevas combinaciones. Entonces ahí es la historia de la pintura pero sin la historia, es solo el tiempo mezclado. No diría que intervengo paisajes antiguos con cosas más nuevas, si no que en las distintas fuentes hallo una convivencia inusitada y la traigo. Así podemos encontrar un paisaje renacentista con formas instaladas que podrían abrevar en los movimientos concretos de la década del 50 o con técnicas de las vanguardias de principio del siglo 20 o incluso con fuentes que tienen que ver con los videos juegos, con la pintura digital.

 

¿Cómo llegas desde la pintura al objeto?

Mi trabajo surge desde el amor a la pintura, desde los viajes mentales que tenía de chico al ver reproducciones de obras de la alta cultura. Pero después, en mi tarea como pintor siento también el impulso que tiene la pintura de ser cuerpo. Por este lugar de cuadro al que fue confinada la pintura es un objeto en sí misma, entonces mi forma de trabajarla siempre tiene que ver con esta cualidad objetual, con el cuidado de las superficies. La pintura es una tecnología, que todo el tiempo sigue acumulando más posibilidades. Entonces, en ese trabajo terminan desprendiéndose objetos que ya no son pinturas, sino que pertenecen al mundo de la escultura, son prolongaciones o tentáculos. Mi fuente sigue siendo el mundo de la pintura, siempre digo que yo entiendo más lo que está pintado que la vida en general que me apabulla. Ahí es donde hay una relación de mayor igualdad entre mi mirada y lo que está sucediendo, hay un encuentro. Es el núcleo desde el que pienso y en el que encuentro estas narrativas, estas situaciones inesperadas, de posibilidades nuevas para el paisaje, para el espacio, para la existencia. Desde ahí surgen estos objetos que forman parte, digamos que se adentran un poco más en la realidad, salen un poco de la ficción y ese borde me interesa mucho. ¿Cuál es el límite entre la ficción y la realidad, entre la ficción e interfase y uno mismo? Incluso, ¿cuál es el límite de lo que uno está pensando e imaginando y lo que realmente está sucediendo?

 


Al ser una muestra antológica y ver casi toda tu obra en un solo espacio, ¿qué pensamiento te surge para seguir trabajando?

La experiencia de mostrar veinte años de trabajo juntos es fuerte y movilizante. Es una oportunidad, porque uno va construyendo algo, va agregando piezas a un todo que no ve nunca completamente porque esas obras se van yendo. En esta selección, la mayor parte de las obras son de colecciones privadas, que las cedieron para que participen, para que estén acá al público. Entonces, lo primero es constatar que ese cuerpo tiene unas condiciones, tiene incluso una vida que de hecho era mi mayor intención para la muestra: poder mostrarla como un cuerpo vivo. Todas las pinturas están vivas en este momento, podrían cambiar incluso, no son cosas inertes. Después de esa constatación viene la oportunidad de leerse a uno mismo y poder pensar hacia donde voy ahora. Es entender que este sistema no es una muestra sobre el pasado, es más bien una muestra sobre el futuro, tiene que ver con poder ser lanzado hacia adelante más allá de donde yo podría ir solo, sin este aguante, sin esta riqueza de la suma de las imágenes que amo y me movilizan.

 

¿Cómo creaste el paisaje del telón?

A diferencia de lo que suelo hacer, para esta obra en lugar de referencias europeas trabajé con referencias de pintores que trabajaron en América. Están Cándido López, Prilidiano Pueyrredón, hay pinturas de la escuela del Hudson de Estados Unidos, hay de Mauricio Rugendas. Hay pequeñas partes de distintos paisajes que fueron recombinados en una especie de Panamerica. Entonces este lugar donde todo es posible, el día y la noche son posibles, las ruinas son reflejos que se proyectan hacia el futuro, donde hay tierra arrasada, pero hay amaneceres, montaña, pampa, litoral, entonces por qué no pensar utópicamente de nuevo esos lugares, donde sea todo posible, todo lo que uno desee. 


Al recorrer el salón, ¿hay obras que mirás con más cariño o que considerás que te impulsaron a lugares nuevos en tu trabajo?

No me siento un artista virtuoso, lo que intento es llegar a una situación en la que uno pueda hacer foco en todo, que todo esté ahí de alguna manera vivo adentro de la obra. Hay una pinturita que si bien es muy tosca tiene esa situación de ese preciosismo, en la que por primera vez conviven el paisaje y algo del orden de lo geométrico racional, pero a la vez muy de video juego, entonces tiene que ver con mis primeros amores por la pintura y también con el trash digital de las primeras cosas que aparecieron. También hay obras que vine pensando últimamente que están en la pared agujereada o escarbadas en la pared o se ven a través de la pared y estas son investigaciones recientes que tienen que ver con darme cuenta de que no hay una historia de la imagen separada de las paredes. Tenemos esta relación con las paredes que son las paredes de la gruta, de la catedral, del castillo, de las casas burgesas. Esta relación con nuestras paredes va acompañada y hace de cama para esta relación que tenemos con las imágenes que vamos necesitando, entonces esta situación de espejo con la pared y con las imágenes que vamos necesitando me empujó a pensar cual es la relación entre estos dos agentes. Hay distintas formas que voy encontrando, incrustadas, abrazadas.

 

Las pinturas en la antesala del salón, ¿son lo más directo a los paisajes que se van y pertenecen solo a las paredes?

Hay una columna muy grande que hicimos, como si estuviera sosteniendo el edificio, estamos en el segundo sub suelo del Museo de Arte Moderno, en una sala que fue escarbada en el suelo, posterior al edificio original. Esta columna está circundada por unas pinturas que están hechas directamente sobre la pared con muy poco contraste, que son principalmente "caprichos", paisajes imaginarios que se ven muy velados sobre la pared en una relación muy muy íntima entre las paredes y las imágenes. No podemos saber si están surgiendo de la pared, si son la memoria de la pared, de algo pasado, o si están por existir por primera vez. Lo que sucede en la antesala es una especie de introducción o coda. Son obras efímeras, no te las vas a poder llevar. 

El salón de los caprichos de Max Gómez Canle

Domingos, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes y Sábados desde las 11:00 hs.

Hasta el 11 de AGOSTO

Museo de Arte Moderno , Av. San Juan 350, CABA




 
 
 
   
     
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